viernes, agosto 08, 2008

Los apestosos pañales.

Como les comenté en un post anterior, los pañales desechables son un serio problema de contaminación. Hagan su cálculo: un bebé usa pañales al menos durante los dos primeros años de vida, un promedio de 3’000 pañales. Eso, implica alrededor de 3 toneladas de pañales por niño, aparte de las sustancias químicas que se emplean para su producción, la tala de árboles para obtener la celulosa y el riesgo de infecciones por bacterias y virus contenidos en las heces.

Yo encontré opciones como Ecobebé, los Hola Bambino y ya como última opción, los desechables de Biobaby, que al menos no tardan varias décadas (hay quien dice que son siglos) en degradarse y vienen bien cuando sales o viajas.

Mucha gente me ha dicho desde el clásico “¡Ay, qué hueva lavar pañales! Yo tengo mucho qué hacer” hasta quien cree que es más el gasto en agua y jabón, pero contrario a lo que muchos piensan, éstos pañales son súper prácticos pues se meten a la lavadora con un simple detergente y sin suavizante. No hay que hervirlos, ni nada parecido y se secan súper rápido. Y no sé ustedes, pero yo el agua del enjuague la uso para regar el jardín, lavar los pisos y el patio así que realmente no es tanto desperdicio. Muchas mamás que al igual que yo, trabajan, han podido mantener a sus bebés con ésta opción así que no creo que sea taaaaan difícil. Más bien estamos muy (mal) acostumbrados a hacer todo fácil: tiramos los pañales, se los lleva el camión y ahí desapareció nuestro problema. Nunca nos ponemos a pensar en las conseciuencias que estamos teniendo pues ya no hay dónde hacer rellenos sanitarios y cada vez tiramos más basura.

No sé a ustedes, pero mi conciencia me dicta que debo hacer algo por el planeta que quiero que mis hijos y los hijos de mis hijos disfruten. Nos estamos acabando los ríos, lagunas y lagos (díganme uno que no esté contaminado por nuestros deshechos) y además las calles y carreteras están siempre llenas de basura. ¿Se imaginan cuando ya no haya agua más que en botellitas? Yo viví en SLP cuando sólo había agua dos horas al día y creanme que empiezas a cuidarla y apreciarla en los ratitos en los que hay, sin embargo, es curioso ver que la gente sigue lavando sus autos con manguera en la delegación Iztapalapa, una de las que menos agua tiene en el DF.

Piensen en éste dato: “Tan sólo en México, donde generan un gran problema de contaminación, ya que son residuos que tardan varios años en descomponerse, la industria fabrica unos 3,456 millones de pañales al año!!!” Las opciones existen, está en cada uno hacer uso de ellas o no.

5 comentarios:

Anónimo dijo...

hola: Realmente mucha gente piensa que cuando el camión se lleva la basura termino su problema, no es así, es materia que tarda mucho en degradarse. Existen rellenos saninarios que los han convertido en parques y de cierta es peligroso porque el predio tiene algunas sustancias tóxicas que quedaron atrapadas.
Con respecto al agua me provoca molestia cuando veo a los humanos desperdiciarla inconcientemente, ayer prescisamente una señora dejó la manguera en el jardin y el agua tirandose y ella felíz de la vida.

gusto en saludarte
atte
Gabriel Flores
gabriel0172@hotmail.com

FENIX dijo...

Esperemos que tu voz y tus actos sean escuchados y que tu mensaje sea enseñado a los niños para tener un mundo un poco mejor.

un abrazo.

Real-X dijo...

es una lata lo de los pañales, si no tardan siglos en desintegrarse, se gasta agua y se contamina ésta con el jabón, pero de hay opciones mejores que otras pues las hay y si todos buscaran estas alternativas es probable que nos dure más este planeta

saludos

PS por lo pronto yo coopero no teniendo que gastar pañales en hijos, jeje

Abraxas dijo...

Muchas felicidades por tu nuevo bebe! Y no creo que tengas que esconder la panza! al contrario! muestrala en todo su esplendor!

Angeek dijo...

Están excelentes estos pañales!
Yo sí usé desechables...la última vez hace 16 años!
A final de cuentas, nuestras abuelas (en tu caso bisabuelas) tenían toda la razón.
Yo también pasé de los Gerber y enlatados y embotellados. Hacía mis papillas sin maquinitas con un colador pequeño.