martes, marzo 15, 2011

The new me.

Es curioso cómo pasa el tiempo y nuestra percepción de las cosas va cambiando. Yo no me definiría como amante de la tecnología y sin embargo, estoy pasando una etapa de abstinencia ¡con todo y síntomas!

Resulta que en la oficina a alguien se le ocurrió que si visitábamos ciertas páginas dejábamos de ser productivos y bloquearon los accesos de tal suerte que ya no podemos ni checar el correo personal. Ya no digamos visitar redes sociales o hacer búsquedas específicas porque tampoco hay mucha chance pues la gran mayoría de las páginas aparecerán bloqueadas.

Mal signo porque a pesar de nuestras escapadas informáticas, creo que todos cumplíamos en tiempo y forma con nuestras obligaciones laborales (y si no, ¿pues qué necesidad de mantener zánganos? La puerta mide 2.10 x 1.20, ¡caben de cucú y de frente!) y el acceso a ciertas páginas era un entretenimiento "plus". Al menos yo lo usaba cuando sentía que la cabeza me estallaba y luego regresaba a mis actividades habituales.

En fin, no sé porqué aún hay gente que cree firmemente en que las "horas nalga" que se hacen en la oficina tienen algún beneficio... ¡Y me compraré un smartphone para estar conectada todo el tiempo! Yo no fui, ellos me obligaron.

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