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martes, agosto 04, 2009

Sí, fui niña en los 80's.

Ayer estaba limpiando la recámara de mi hija y me topé con algunos juguetes que me revivieron recuerdos de niñez. Primero hice corajes porque mi madre donaba mis juguetes al menor descuido. Así, se fueron sin decir adiós mi Gizmo de peluche (mugroso pero lindo), mi Snoopy vaquero-enpijamado (traqueteado pero todavía aguantaba) y mi siempre fiel Rainbow Brite de trapo. De eso, mis recuerdos volaron a los programas que la caja idiota me regalaba: Sport Billy, Las Super-Vacaciones, Sandybel, y todas ésas caricaturas que no eran tan feas como “La Vaca y el Pollito” o “Hey, Arnold”. Puagh!!

Luego estaba pensando en qué afortunada fui al crecer en una ciudad sí caótica y peligrosa, pero no como hoy en día lo es y haber tenido espacio a mis anchas para correr, trepar y arrastrarme a placer. Si jugábamos en la calle, al venir un auto deteníamos todo, nos hacíamos a un lado y seguíamos cuando ya había pasado. Los chamacos hoy no pueden hacer eso porque hay (muchos más) autos por todos lados circulando a velocidades mucho más altas que entonces.

De niños llegábamos a organizar mini-olimpiadas con carreras, salto de obstáculos, carreras de bicicletas o patines y lo que se nos ocurriera. El premio era un helado en casco de fútbol americano de Danesa 33. Hoy los peques pasan las vacaciones en cursos de verano o metidos en casa jugando videojuegos.

Yo pasaba mis vacaciones con mis primos, con los abuelos o paseando. ¿Quedarme en casa? ¡Ni loca! Me apuraba a hacer mis quehaceres para darme a la fuga lo antes posible y pasar todo el día jugando. Mi abuela sólo nos veía entrar a intercambiar juguetes (Deja bicicleta, toma patines. Deja avalancha, se sienta a ver TV porque se cayó y así por el estilo) y a asaltar la alacena o tomar agua.

A la hora de la comida regresábamos a casa, comíamos y veíamos TV otro rato, jugábamos algún juego de mesa y ya nos urgía volver a salir para proseguir con los retos y eso hacíamos hasta anochecer, que nos llamaban a entrar y el día así terminaba. Esos dos meses se nos hacían efímeros porque los días pasaban volando!

Concluí reflexionando que mi colección de muñecas es una proyección de lo mucho que disfruté siendo niña. Y ya los dejo porque encargué unos dvd’s de Mandibulín y Manotas y parece que ya llegaron.

jueves, marzo 26, 2009

Ya no hay agua.

Van a decir que qué bien doy lata pero insisto una vez más con el cuidado de la poca agua potable que nos queda. Al ritmo que la desperdiciamos, pareciera que hacemos oidos sordos a todas las alarmas que indican que se nos está acabando.
No pretendo tampoco que dejen de bañarse y empecemos a oler cual franceses, pero sí podemos instalar regaderas ahorradores y minimizar el tiempo que pasamos bajo el chorro del agua. Y también podemos poner una cubeta para captar el agua hasta que sale caliente y nos metemos, por ejemplo. Otras opciones son reutilizar el agua de la lavadora para lavar autos, patios, regar jardines (si usan jabón biodegradable, claro) o para usar en el WC. Tampoco se vale 'regar' las banquetas, lavar el carro con manguera ni regar plantas en la mañana y quizá deberíamos empezar a considerar captar agua de lluvia en botes grandes para utilizarla en baños, para lavar pisos y regar, no creen?

Recuerden que todos los años en Semana Santa hay cortes de agua y me temo que éste año serán aún más severos así que cuidemos con celo extremo el agua que tenemos.
Acá les dejo una invitación para un plan de limpieza del lago de Cuemanco éste fin de semana y un cártel con algunas medidas para el ahorro del vital líquido.
Seguiré dando lata para que más personas tomen conciencia de que, como decía ése comercial hace muchos años, "Gota a gota, el agua se agota". Todavía aplica también eso de "Cierrale!", se acuerdan del gordito de ése otro comercial? "Cuidado con el agua porque se acaba". Y ya hasta una rola de Los Huracanes del Norte con ése tema hay! Quizá sería buen momento para que revivieran ésas campañas que marcaron a mi generación ochentera... aunque mucha conciencia no hicimos todos y ahora lo estamos sufriendo. Si no me creen, pregúntenle a cualquier habitante de la delegación Iztapalapa.
Bloggers, ¡cierrenle!!

miércoles, febrero 11, 2009

Fotos de mi niñez.

A petición del Fénix, les comparto un par de fotos con las que cuento. A decir verdad, no tengo muchas fotos de cuando era niña porque creo que a mi mamá le daba pena mostrarme. Jajaja, ¡no es cierto, Má!! Sí hay muchas fotos pero están desperdigadas entre mi abuela materna, mi tía y la cajita de los recuerdos de mi mamá. ¡Y no sueltan!
En la foto de acá arriba aparecemos, de izq. a der., mi tía abuela, mi bisabuela, yo y en la orila derecha mi abuela paterna. La foto fue tomada en un viaje por todo Michoacán que se le ocurrió a mi papá. Conocí muchos lugares pero fue un suplicio tener que ir calladita todo el camino escuchando los ronquidos de las señoras. Aaaagggghhhhh......
En esta estamos mi hermano Alex, mi tía materna y yo en un evento de la escuela. No recuerdo si era kínder o primaria porque en la misma escuela me aventé las dos, jeje. Me vistieron con una falda de tul y traje de satín que duraron blancos sólo mientras me vistieron y hasta que me subí al auto. Yo me sentía la gotita de rocío más soñada de ésta tierra. Y si la Miss Anita lee esto le informo que NUNCA fue mi intención pisar su falda y dejarla sin ella!!!
Pues ésa niña con pelo más lacio que spaguetti soy yo hace como veintitantos años. Servido, mi querido Fénixio!

lunes, enero 26, 2009

Las enseñanzas de San Luis Potosí.

Hoy ‘me hice de palabras’ con alguien por aquí e irremediablemente me acordé de los espectaculares agarrones que me puse con los mochos mente-cerrada que iban en mi escuela cuando (¡Oh!) mi madre nos escondió en San Luis Potosí. Es una historia larga pero se la van a tener que soplar. Ahora, si no quieren, suspendan la lectura aquí y lean un mejor blog. No es difícil porque cualquier lo supera. Si no me creen, denle clic a cualquiera de los links a la derecha.

Y la historia es ésta: Resulta que cuando yo tenía 14 años y vivía en una alegre fantasía clasemediera al marido de mi mami lo acusaron de cometer un cuantioso fraude contra el banco para el cual ambos laboraban. Nosotros ni enterados de cómo estaba grueso el asunto hasta que un día llegamos a casa y habían desaparecido los lindos muebles estilo japonés laqueados en negro y vino que apenas meses atrás habíamos estrenado... y con ellos, los 2 autos, los electrónicos y la seguridad de mi familia. ¡Hasta mis discos se llevaron los muy jijos! Entonces mi mami, que es muy lista ella (aunque a veces me dan ganas de darle sus zapes), decidió que nos enviarían a algún lugar lejano (ajá, SLP es bieeeen lejano) para que no corrieramos peligro pues el fraude ése estuvo grueso y las investigaciones, peor.

Nos mudamos y conseguimos un depa amplio y bien iluminado. Tan bien iluminado que en las noches de luna llena ésta me despertaba al darme en la cara porque no teníamos más que de ésas cortinas delgaditas que transparentan. Bueno, pues como me rechazaron en la escuela para señoritas más nice de SLP porque mis padres eran divorciados (¡Yisuscraist!), me mandaron a la primera en la que me aceptaron, la cual resultó estar plagada de niños bien y niñas mal que disfrutaban discriminándome por ser a) chilanga b) morena c) pobre. Ahí conocí a una niña cuya familia había emigrado de León y como ambas estábamos “apestadas”, vivíamos cerca y teníamos hermanos de la misma edad, nos hicimos amigas. Fui muy feliz yendo y viniendo de la escuela con mi amiga, saliendo a conocer el pueblo... ejem, la ciudad, en el perimetral, comprando cerveza a escondidas para embriagarnos solamente con dos, espantándonos con las leyendas del barrio de San Miguelito, haciendo dizque trabajo comunitario y demás cosas que comunmente hacen los adolescentes rechazados.

Ellos ignoraban que un día llegaría un profesor (ahora diputado, por cierto) que nos conminaría a debatir y que me iba a animar a discutir temas peligrosos como el aborto,la cultura, el matrimonio, la política, las relaciones sexuales, la inseguridad y el amor. Cuando ése profesor llegó y yo salí airosa de los debates nadie me tumbaba el ánimo ni metiéndome el pie, escondiéndome la mochila o robándose mi dinero para el “lonche”. Fui feliz y hasta me conseguí un novio que escuchaba música en Inglés (porque allá sólo conocían a los temerrancios y a bronco). Pero bien dicen que nada es para siempre y se me ocurrió celebrar mis XV años en el DF con todos mis amigos y familia a la que no veía hacía años.

Al inicio sería una fiesta sencilla sin vestido de muñeca de pastel, ni bailes, ni vals ni nada. Una simple fiesta y ya. Pero mi abuelo se emocionó, mi madre le siguió, invitó hasta al perico y asistieron todos mis amigos, algún enemigo y se deleitaron haciéndome bailar con todo mundo. Tan feliz estaba yo que cuando me dijeron que me tenía que regresar a SLP después de la fiesta me negué. Y no me regreso, no me regreso y no me regreso. ¡Y que me regresan! Duré en SLP una semana, agarré mis mugres (que en realidad eran como 5 mudas de ropa) y me regresé al DF a vivir con mis abuelos.

Me aceptaron sin problema en mi anterior escuela gracias a mi promedio (o memoria fotográfica combinada con ñoñez) y volví a ser sociable y adolescente normal (whatever that means).

A uno de mis compañeritos me pareció verlo como ayudante de microbusero (¿existe eso? ¿alguien que te ayude a hacer pendejadas mientras vas manejando?) por el rumbo de Santa Fé pero no estoy segura. Igual se me quedaba viendo mucho pero no me animé a preguntar porque soy re-paisana. Además no hablo con extraños, mja.

Con todo y eso, vivir en San Luis Potosí me enseñó muchas cosas:
1) Que hay que ahorrar agua si tan sólo tienes dos horas al día con el servicio.
2) Que mi amor por la lectura sirvió de algo.
3) Que siempre puedes callarle la boca a quien opina sin saber.
4) Que debes tomarles fotos a tus lugares favoritos o corres el riesgo de que los conviertan en cremería cuando regreses a verlos.
5) Que los maestros en realidad pueden enseñar algo si quieren.
6) Que los abuelos son la neta del planeta.
7) Que un fraude puede llegar muy lejos y afectar a quien ni la debe ni la teme.
8) Que Tangamanga no es una palabra relacionada con ropa interior.
9) Que las cosas materiales no me hacen feliz.
10) Que no había mucho que hacer en SLP en ésos tiempos.

Buen inicio de semana pa' todos!!

P.D: Me informan que actualmente tampoco hay mucho qué hacer en SLP. Yo voy en agosto y les platico.

miércoles, junio 20, 2007

Nostalgia Ochentera.

Hoy leo el periódico y me encuentro una nota respecto a la ya confirmada reunión de Soda Stereo, a mi parecer, la banda con más trascendencia en el rock en español. Obviamente la noticia me emociona y ya me veo en el concierto reviviendo viejas canciones y echándome un clavado en la alberca de mis recuerdos con esta banda.
Ayer sentí franca envidia pues salí con dos amigas y una de ellas confesó haber ido a uno de los conciertos de Timbiriche en las semanas pasadas y nos contó qué tal estuvo. Yo quería ir pero no encontré boletos para fin de semana así que aborté la idea... pero si vinieran a Toluca, por supuesto que iría a verlos!
Curiosamente, me he perdido de algunos conciertos nostálgicos por no querer arruinar mis recuerdos con la decadencia (como Axl Rose y su dizque Guns & Roses) pero al parecer los 80's se empeñan en caerme de vez en cuando y cada vez con más fuerza.
Estaré pendiente de la venta de boletos para ir a ver al papi Gustavo Cerati, a 'Zeta' Bosio y a Charli Alberti una vez más. No olvido la siempre agradable sensación que inevitablemente me producen canciones como 'Trátame Suavemente', 'Juego de Seducción', 'El Rito', 'No existes' o 'La Ciudad de la Furia' ni tampoco todos los recuerdos de los momentos que viví con ésa música de fondo. Digamos que es parte sustancial del soundtrack de mi vida, aunque el trabajo de Cerati como solista siempre me ha producido franca hueva. Lo confirmé este domingo que intenté ver un show en A&E y me quedé dormida.
Aún recuerdo la sensación que me produjo escuchar su primer disco cuando un amigo llegó con un cassettte y me dijo '¡escucha esto!' por ahí del 85. A partir de ahí me atrapó el sonido de una banda fresca cantando en español con toques punk y pop y cada vez que pude (y me dejaron ir a) verlos no perdí oportunidad. Recuerdo en partícular una ocasión en 'La Puerta de Alcalá'. Pasé las de Caín para que me dejaran entrar y como el lugar era de poca capacidad tuvimos que hacer cola por horas, pero todo se me olvidó cuando ví en el escenario a Cerati. No recuerdo qué incoherencias le grité pero sí que me miraba y sonreía. ¡Qué noche! Creo que fue lo más cercano a un orgasmo que tuve en esa época.
Respecto a la reunión bloggera: Me late para esta sábado 23 de Junio a las 10:00 en Sanborn's de los Azulejos. Ahí no hay pierde: todos sabemos llegar, es céntrico, el precio es accesible, la comida regular y podemos pasar un buen rato cotorreando sabroso.
Quién se apunte, diga 'YO!'
Feliz sándwich de semana.
*Sorry, pero esta cosa no está respetando los espacios entre líneas.